¿Me puedo tomar un cafecito?

Confiésalo.. ¿a quién no le gusta un aromático cafecito para comenzar un día que se perfila activo y cargado? ¿En la media tarde cuando, ¿sentimos que la energía está un poco baja? Creo que serían pocos a los que nos darían una respuesta negativa. Y es que el origen del café es tan interesante y llena de mitos como las variedades que podemos conseguir en Starbucks.

La más fuerte de las leyendas acerca del descubrimiento del café es la que cuenta que un pastor llamado Kaldi se dio cuenta del extraño comportamiento de sus cabras después de que habían comido la fruta y las hojas de cierto arbusto. Las cabras estaban saltando alrededor muy excitadas y llenas de energía. El arbusto en cuestión tenía unas frutas parecidas a las cerezas. Entonces Kaldi decidió probarlas y un rato después se sintió lleno de energía.

Kaldi después llevó algunos frutos y ramas de ese arbusto a un monasterio. Allí le contó al Abad la historia de las cabras y el Abad decidió cocinar las ramas y las cerezas. El resultado fue una bebida muy amarga que él tiró de inmediato al fuego pero cuando las cerezas comenzaron a cocinarse en las brazas produjeron un delicioso aroma que hicieron que el Abad pensara en hacer una bebida basada en el café tostado, y es así como la bebida del café nace.

A lo largo de la historia se han estudiado los efectos de la cafeína en las diferentes poblaciones y se ha encontrado una enorme variedad de éstos. Algunas personas pueden beber varias tazas de café o té y no sentir ningún efecto, mientras que otras pueden presentar efectos estimulantes después de una sola taza. La cafeína no se acumula en el torrente sanguíneo o en el cuerpo, y por lo general, se excreta a las pocas horas de haber sido ingerida.

Se han llevado a cabo estudios donde se demuestra que la cafeína es capaz de aumentar la atención y las capacidades cerebrales, lo que ayuda a mantenernos despiertos y alertas para trabajar o estudiar. Otros han demostrado que puede alejarnos de la posibilidad de sufrir de enfermedades como el cáncer de colon o la esclerosis múltiple.

Pero como todo en esta vida es una cuestión de balance, también se han descrito casos donde la cafeína puede causar dependencia. Aunque no es nefasta para la salud, no es deseable de ningún modo. A dosis muy altas produce excitación, ansiedad, insomnio, temblor fino, irritabilidad y disminución de los reflejos. Para aquellas personas que quieren bajar peso. no se recomienda mucho un alto consumo de café, pues mientras estimula el cerebro enlentece el metabolismo en la misma medida, lo cual no lo hace un buen aliado para ciertas dietas… sin mencionar el efecto deshidratante que conlleva. Otros estudios revelan que puede provocar gastritis por estimulación de la secreción gástrica.

Es por eso que a la hora de tomarse un cafecito, debemos tomar en cuenta no solo lo que los estudios científicos o empíricos revelan, sino también la sensibilidad que nuestro cuerpo posee a los efectos del tan preciado estimulante y decidir entonces si disfrutamos de una buena taza de café. En todo caso, existen en el mercado infinidad de marcas y sabores, con diversos grados de cafeína que pueden hacernos la elección mucho mas fácil y placentera.

Dr Montserrat Rodriguez

Especialista en Nutrición Integral y Holística

Coaching de Nutricion y Salud BS, CHHC, AADP.

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