Las plantas medicinales a través del tiempo

El hombre aprendió a utilizar las plantas para alimentarse, vestirse y curarse a través de la historia y existen registros en las civilizaciones de Egipto, China, Grecia, BAbilonia, Sumaria y Roma entre otras de su extendido uso en salud en particular.

Algunos datos curiosos revelan la importancia que el hombre antiguo le brindaba, considerándolas su bien más precioso, acompañado del conocimiento en cuanto a su aplicación. En Egipto entre las escrituras de una de las pirámides se detalla la importancia del “rábano, el ajo y la cebolla“, que eran consumidos por los constructores de las mismas, eran alimentos y medicamentos considerados panaceas por la cantidad de propiedades que poseían entre las más destacadas su poder antibiótico, bactericida, vitamínico, mineral, etc.

Otro dato interesante de los trabajadores antiguos de Egipto es que allí fue donde se realizó la primer huelga laboral, y el reclamo no era precisamente aumento de sueldo, sino que exigían su ración completa de “ajo“. Fueron también los egipcios lo que desarrollaron un método anticonceptivo a base de espigas de acacia, dátiles y miel (éste no se los recomiendo a mis congéneres de hoy pues no creo que su seguridad sea suficiente…), así como una técnica para determinar si una mujer estaba embarazada, el cual consistía en colocar en una bolsita de tela, semillas de trigo y cebada, sobre la que se debía orinar todos los días, y si germinaban las semillas, entonces estaba embarazada, si lo hacía primero el trigo sería,”varón”, si lo hacia la cebada, “mujer”.

En 1580 A.C. en China, se escribió el “Pent sao kung mu” donde se describen mas de un millón de hierbas y vegetales con fórmulas y tratamientos, demostrando el amplísimo conocimiento de esta civilización y la importancia de su medicina tradicional, que hoy se está imponiendo a nivel mundial a pasos agigantados, y cuyas técnicas antiguas son totalmente vigentes.

En la Roma imperial, los soldados llevaban lechuga en sus mochilas como sedante, para soportar el dolor de sus heridas.

El cuerpo sin vida de Alejandro Magno se conservó íntegramente en miel, durante su largo traslado pues el lugar de su muerte estaba a miles de kilómetros de su hogar, lo que demuestra su poder bactericida y preservador natural por excelencia.

Para terminar esta serie de relatos cortos, aunque muy interesantes, recordemos una anécdota o más bien un hecho que hace relativamente poco tiempo hizo noticia, fue el retoño de “ginko biloba”, esta hierba ampliamente usada en la actualidad la cual fue encontrada en Hiroshima en 1946, ocho meses después de la explosión nuclear, donde todo era desolación, dando un ejemplo a la humanidad y demostrando que por más grande que parezca una dificultad la vida siempre prevalece.

Dr Montserrat Rodríguez

Especialista en Nutricion Integral y Holística

Coaching de Nutricion y Salud BS, CHHC, AADP.

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