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Querido paciente virtual


Una de las quejas que más escucho en la consulta es: "Doctora, ¿por qué me siento tan cansado todo el tiempo?" La fatiga se ha vuelto tan frecuente que muchos la consideran parte inevitable de la vida y el envejecimiento. Sin embargo, no debería ser así. A menudo, ese agotamiento constante es una señal de alerta de que algo más profundo no va bien en nuestro organismo, algo que puede desencadenar problemas mayores a largo plazo.


¿Por Qué la Energía Escasea?


La causa principal del cansancio en una de cada cinco visitas a atención primaria está íntimamente ligada a nuestro estilo de vida moderno: deficiencias nutricionales, desbalances de glucosa, falta de sueño, estrés psicológico y trastornos del sueño. No obstante, un factor crucial, sobre todo en la fatiga asociada al envejecimiento, es la disminución de la función mitocondrial.


Las mitocondrias son las centrales energéticas de nuestras células, y cada una de nuestras treinta trillones de células depende de cientos a miles de ellas. Si las mitocondrias no funcionan bien, nuestro cuerpo y nuestras células entran en modo de baja energía y luchan por realizar sus funciones vitales.


¿Qué Daña Nuestras Mitocondrias?


La respuesta puede sorprenderte. Al igual que un coche, nuestras mitocondrias producen energía pero también desechos, en forma de radicales libres de oxígeno (ROS). Aunque las ROS son necesarias en pequeñas cantidades, un exceso puede causar estrés oxidativo, declive mitocondrial y, finalmente, fatiga.


Factores externos como el estrés crónico, el abuso de alcohol y la exposición a toxinas también incrementan la producción de ROS, dañando nuestras mitocondrias.


Mejorando la Función Mitocondrial


Afortunadamente, podemos reparar y renovar nuestras mitocondrias. Aquí te dejo algunos consejos clave:


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? Detén el Daño: Limita el azúcar, carbohidratos refinados, grasas trans y aceites oxidados en tu dieta, pues dañan las mitocondrias y reducen su eficiencia.


? Apaga el Fuego: Consume alimentos integrales ricos en polifenoles y antioxidantes como los arándanos, las nueces y las verduras de hoja verde que protegen las mitocondrias del daño.


? Soporte Celular y Mitocondrial: Los ácidos grasos omega-3 de pescados salvajes, semillas de lino y nueces mejoran la función mitocondrial, mientras que las grasas monoinsaturadas protegen contra el estrés oxidativo.


? Impulsa la Producción de Energía: Vitaminas y minerales como CoQ10, la pirroloquinolina quinona (PQQ) y alfa-lipoico,  son nutrientes críticos para la salud mitocondrial, protegiendo y estimulando la producción de nuevas mitocondrias.


? Autofagia y Mitofagia: No solo importa qué comemos, sino cuándo. Ayunar durante 12-16 horas entre comidas puede mejorar la calidad y la capacidad funcional de nuestras mitocondrias, así mismo, ajustar esas comidas a nuestro ciclo circadiano potenciará los beneficios del ayuno.


? Ejercicio Inteligente: El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT) y el entrenamiento en zona 2, como caminar a paso ligero o andar en bicicleta estacionaria, aumentan la producción y limpieza de mitocondrias.


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Como puedes ver, la fatiga no es un estado con el que debamos conformarnos, ni un componente inevitable del envejecimiento. Es un indicio de que nuestra función mitocondrial está disminuyendo, pero con los pasos correctos, podemos mejorar nuestro nivel de energía y nuestro tiempo de vida. Recordemos que cuidar nuestras mitocondrias es cuidar de nuestra energía y de nuestra salud integral. A veces, lo que consideramos síntomas menores pueden ser el susurro de nuestro cuerpo pidiéndonos atención. Así que, escuchemos con cuidado y respondamos con acciones que nos devuelvan la vitalidad que merecemos. Porque al final del día, una vida enérgica y plena no es solo nuestro deseo, sino nuestro derecho más básico.


Anímense a hacer esos cambios significativos y, como siempre, estoy aquí para guiarlos en cada paso de este viaje hacia la recuperación de su energía y bienestar.


Con cariño y compromiso por su salud,