
Queridos pacientes virtuales, ¿alguna vez han sentido que el mundo del bienestar es como un consultorio lleno de opiniones gritando al mismo tiempo? Yo, que paso mis días entre estudios científicos y charlas con cuerpos que hablan, no dejo de sorprenderme con las modas que surgen. Últimamente, tres temas me tienen dando vueltas: el alcohol, el café y la carne roja. Un día me tienta una copa de vino por sus antioxidantes, al siguiente me preocupa el café por el cortisol, y luego miro un bistec preguntándome si es amigo o enemigo. Si están tan intrigados como yo, acompáñenme a poner estas tendencias extremas bajo mi lupa ?con un café en mano, claro?.
El alcohol: ¿Un brindis con ciencia o un riesgo innecesario?
Siempre me ha fascinado el caso del alcohol. El resveratrol del vino tinto tiene propiedades antioxidantes que podrían beneficiar el corazón ?un dato que respaldan estudios como los de la American Heart Association?. Pero también sé que el hígado no aplaude cuando nos pasamos.
Últimamente, veo influencers etiquetarlo como toxina pura, y el movimiento "sobrio curioso" me tiene intrigada: pacientes jóvenes me cuentan cómo dejarlo les ha devuelto claridad y energía.
La evidencia dice que una bebida al día (máximo dos para hombres) no eleva significativamente la mortalidad, según un metanálisis de 2024 en The Lancet, pero el exceso trae inflamación y daño hepático. Mi veredicto: una copa ocasional no es el fin del mundo si la disfrutan, pero no la hagan rutina sin conocer los riesgos. ¿Qué opinan ustedes?
El café: ¿Mi aliado matutino o un impostor hormonal?
El café es mi compañero inseparable, y no miento cuando digo que sus polifenoles ?antioxidantes potentes? me emocionan. Estudios en Nutrients los vinculan a menor riesgo de diabetes tipo 2, y me encanta cómo despierta mi cerebro. Pero también veo pacientes con ansiedad o insomnio donde el café es el primer sospechoso. ¿La razón? Estimula el cortisol, nuestra hormona del estrés, y en exceso puede desregular el sueño o los nervios.
He charlado con quienes juran que el matcha les cambió la vida, y otros que defienden el café "bulletproof" (con mantequilla y MCT) como un potenciador cognitivo. La ciencia apunta a que 400 mg de cafeína al día ?unas tres tazas? es seguro para la mayoría, pero depende de cómo su hígado la procese. Así que, pacientes virtuales, ¿es su aliado o un impostor en su rutina? Yo les sugiero que lo observen de cerca.
La carne roja: ¿Nutriente esencial o bomba de tiempo?
La carne roja me hace ajustar las gafas cada vez que la analizo. Es una fuente imbatible de hierro hemo, zinc y vitamina B12 ?nutrientes que veo bajos en muchos análisis de sangre?. Pero la OMS la clasificó como "probablemente carcinogénica" en 2015 por su vínculo con el cáncer colorrectal, y las grasas saturadas no son las favoritas del corazón.
La dieta carnívora me tiene pensando: algunos pacientes dicen que comer solo carne les ha reducido inflamación o fatiga, y aunque faltan estudios amplios, la densidad nutricional es innegable. Pero también veo riesgos de desequilibrio si se elimina todo lo demás. Los veganos me recuerdan que legumbres y verduras cubren esas necesidades sin efectos secundarios, pero la verdad es que muchas veces veo en mi consultorio casos de anemia, deficiencia de vitaminas, e incluso desbalances hormonales . Mi postura: calidad sobre cantidad, probar y evaluar honestamente los efectos en tu cuerpo y siempre con balance.
Mi análisis desde el consultorio
Aquí estoy, revisando papers y escuchando sus historias, y me queda claro que estas tendencias extremas cada vez me queda más claro que ni el influencer, ni el estudio científico son determinantes porque es tu cuerpo tiene la última palabra!
Eliminar todo o abrazar todo, son más ruidos que ciencia sólida. Como médico nutricionista, les digo: no hay un solo camino. La bioindividualidad manda. Tus genes, tu estilo de vida, incluso tu estrés diario, determinan qué te sienta bien y qué no. El alcohol puede ser un placer ocasional para algunos, el café un motor para otros, y la carne roja un recurso o un riesgo según el contexto.
Pero, pacientes virtuales, no se queden con el mareo de las modas. Escucha a su cuerpo como yo escucho al mío cuando hago cambios en mi alimentación o suplementación.
Mi invitación desde el corazón (y la ciencia)
Aquí es donde entro yo, su guía en este caos. ¿Quieres dejar de adivinar y encontrar lo que realmente funciona para ti? Con mi experiencia, puedo ayudarte a individualizar tu dieta y estilo de vida, paso a paso. Mis programas personalizados analizan tu caso único ?desde los análisis de sangre hasta tus hábitos diarios?, y mis talleres educativos te dan herramientas para tomar decisiones basadas en ciencia, no en titulares.
Escríbeme, cuéntame qué te tiene dudando o qué has probado, y juntos armaremos un plan que te haga sentir fuerte y en control. Porque la verdadera salud no sigue tendencias, sino su propia historia. ¿Listos para empezar?
Con ciencia y cariño,
