builderall


Querido paciente virtual,


Hoy quiero invitarte a hacer algo simple? pero profundamente transformador: agradecer.


No me refiero solo a dar las gracias por cortesía. Me refiero a ese tipo de agradecimiento que nace del alma? el que se siente en el pecho, el que humedece los ojos, el que te hace mirar la vida ?aun con sus cicatrices? con ternura y propósito.


Agradecer es una terapia.


Y no lo digo como metáfora. Lo digo porque lo he visto sanar emociones, unir familias, calmar ansiedades, y devolver la alegría a quienes sentían que todo estaba perdido.


En momentos de dolor, incertidumbre o cansancio, el agradecimiento actúa como un ancla: nos regresa al presente, nos recuerda lo que sí tenemos, y nos conecta con algo más grande que nosotros mismos.


La ciencia lo respalda


Estudios han demostrado que practicar la gratitud de forma consciente reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés), mejora la calidad del sueño, fortalece el sistema inmunológico y tiene efectos positivos sobre la ansiedad y la depresión.


Pero más allá de lo científico, hay algo que no se puede medir en números: el alma también sana cuando agradece. Cuando agradeces, no estás negando lo difícil, estás eligiendo ver lo luminoso en medio de la oscuridad.


Y eso? es un acto de valentía.


Te invito a hacer un pequeño ritual.


Hoy, antes de dormir, pon la mano en tu corazón. Y sin pensar mucho, agradece 3 cosas. No importa si son grandes o pequeñas. Lo que importa es que las sientas. Puede ser una persona, una lección, un café compartido, una llamada, un rayo de sol?


Ese pequeño acto tiene un poder enorme. Porque lo que agradeces, crece. Lo bendices, se multiplica. Y lo que valoras, sana.


Hoy, te agradezco a ti.


Por estar aquí, por leerme, por ser parte de este camino de transformación. Gracias por confiar en mí como guía, como médico y como amiga.


Gracias por permitirnos construir, juntos, una comunidad que cree en la salud desde el amor, la consciencia y el alma.


Con cariño y gratitud infinita,


Dra. Montserrat Rodríguez

Tu cómplice en este camino de bienestar